Desde antes de los tiempos de Jesús, se le da mucha importancia a la hospitalidad a la hora de recibir a alguien en casa y también en más temas.
Esto se puede apreciar en el encuentro que tuvieron Marta y María con Jesús. Jesús iba a hospedarse en casa de Marta y María, y como los cánones de la época, Marta preparó la casa para la ocasión. Cuando llegó Jesús, se percató de que Marta estaba muy angustiada y preocupada. Jesús le preguntó qué le pasaba y ella respondió enojada que no entendía por qué su hermana estaba tan tranquila y no colaboraba en la preparación del hogar para recibir a Jesús. Él le contestó dándole una lección inesperada:
Le dijo que no se preocupara en detalles inverosímiles, que la verdadera importancia no reside en pequeños detalles.
Y, ¿qué puede significar esto para Marta?
Para ella le supone una contrariedad a sus pensamientos. Jesús le propone una vida más tranquila y menos angustiada, quitándole un peso de encima.
Todo esto es muy parecido a lo que sucede hoy en día.
Las personas se centran demasiado en aparentar y dar una buena impresión. No piensan en lo verdaderamente importante y se angustian a la hora de tomar decisiones insignificantes.
(Nicolás Aguilar, Elena Díaz, Víctor García, Martina Hernando).