UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
Para poder entender este artículo, deberemos retroceder en el tiempo y situarnos en tiempos de Jesús, en concreto, el caso con la mujer adúltera.
En él, se nos habla de una mujer que había sido infiel a su marido. La mujer fue llevada al templo para ser castigada por Jesús, ya que decían que había incumplido la ley de Moisés. Jesús decide que no aplicaría la ley ya que no querían aprender de ella, solo hacerla efectiva Jesús no va en contra de esta ley, sino que la supera con la misericordia de Dios. Por lo cual, propuso que el que estuviera limpio de pecado tirara la primera piedra.
Con esto, Jesús intenta mostrarnos que muchas veces castigamos y juzgamos severamente a los demás, sin habernos mirado primero a nosotros. Solo nos interesa ver lo malo de los demás, y no nos paramos a pensar en todo lo malo que nosotros hemos hecho. De vez en cuando, deberíamos ser jueces de nosotros mismos e intentar ser mejores personas, rectificando e intentando eliminar todo lo malo.
Retrocediendo a la historia de la mujer, Jesús le propuso un cambio de vida, y esta cambia, ya que encuentra el perdón en la misericordia de Dios, viendo que Dios prefiere perdonar y no castigar. Pongámonos en la situación de aquella mujer, tirada en el suelo, rodeada por una muchedumbre y escuchando muchísimos insultos que nos desprecian y con piedras en las manos dispuestos a tirárnoslas. Y, de pronto, vemos que la persona que nos va a juzgar sin pedir ninguna explicación de nuestro acto, con unas simples palabras, hace que toda esa muchedumbre se vaya ya que ha dicho la gran verdad que todos estaban obviando. Pienso que la mujer se sintió aceptada, y sintió un gran agradecimiento hacia Jesús, porque vio cómo pasó de tener las horas contadas a ofrecerle una nueva vida, gracias a Jesús fue como si volviera a nacer, a partir de entonces pienso que vería las cosas de otra manera. Se sintió aliviada, y vio que ella no era la única que se había equivocado y había hecho algo malo.
Esto nos muestra que por cosas muy malas que hagamos, siempre encontraremos el perdón de Dios, aunque esto no debe ser excusa para realizar malos actos. Son muchas las veces que la “hemos liado” en nuestra vida, algunas hemos encontrado el perdón y otras no, dependiendo de nuestro error y de la persona. Hay personas que no son capaces de perdonar determinados actos que hemos hecho, simplemente porque no le es fácil olvidar lo que hiciste, aunque nuca hay que olvidarlo en realidad, siempre se tiene que tener en mente lo que cada persona ha hacho contigo, pero hay que darle otra oportunidad, pienso que todos tenemos capacidad para cambiar a mejor, otra cosa es que queramos.
Cambiando de tercio y volviendo otra vez a la situación de la mujer, esto se puede trasladar a la actualidad, no hay castigos físicos, pero sí morales, por partes de las personas del entorno que les rodea. Vemos cómo el chico con cuantas más se vaya más guay es, y la chica, con cuantos más se vaya, más guarra es. Nos preguntaremos por qué ocurre esto, pero no lo sé, la sociedad en la que vivimos es así, tal que las penas de adulterio hay países en las que está castigada.
El adulterio se castiga con seis años de cárcel en filipinas. El adulterio en Marruecos, al igual que las relaciones sexuales fuera del matrimonio, están considerados como un pecado capital y, en algunos países que se rigen por el código penal más extremista del islam, llegan a condenarlos a muerte mediante la lapidación. Por el contrario, el código penal del reino alauí solo prevé que el castigo a una pareja adúltera pueda ir hasta los dos años.
Estamos en el siglo XXI, recuérdenlo, la situación de la mujer no debería ser esta.